Luego de haber realizado obras que ya son parte de Rosario y de haber vivido casi 15 años en Barcelona, Ariel Giménez Rita vuelve al ruedo con nuevos proyectos personales, estudio propio y la cabeza llena de buenas ideas plasmadas en cuadernos que lo acompañan a todos lados. Con la apertura y el crecimiento profesional de alguien que se dejó impregnar por nuevas experiencias, analiza el crecimiento de Rosario y habla de lo que la ciudad tiene y de lo que le falta.
Para Ariel Giménez, la ciudad no es un ente autónomo sino que ya pertenece a un diagrama regional. Sostiene que viéndolo desde una posición global, estamos bastante abajo en cuanto a la logística de las comunicaciones a pesar de que Rosario está posicionada geográficamente en una situación privilegiada por sus vínculos fluviales.
El modelo que despunta es el de una ciudad contenida por el río hacia un lado y que crece “en media estrella”, hecho que genera un cordón de instalaciones precarias, habitadas por gente que va a la ciudad a buscarse la vida. “Esto forja una compleja realidad entre tramas muy consolidadas, como el centro mismo, con un tema patrimonial de crecimiento y de infraestructura mucho más sólido, que es el área periférica”, señala.
“Creo que Rosario es una ciudad con mucho trabajo por delante, con posibilidades enormes”,sostiene, agregando que al ser una ciudad extendida sin barreras geográficas importantes, necesita el desarrollo de conexiones interurbanas,“cuestión determinante para mejorar la calidad”.
Habla de una ciudad medieval, no tanto por la aparición de los barrios cerrados, sino por los asentamientos provisionales o precarios, hecho que la convierte en una ciudad “tomada desde la periferia”.“Este concepto lo vi mucho más fuerte en el año 2000, cuando la depresión del país estaba notablemente marcada”, establece y agrega: “De todas formas esto es una consecuencia y por eso lo importante es analizar el problema y ver cómo solucionarlo”.
“Es una asignatura pendiente enorme la de incorporar a la gente que está en un grado de marginalidad importante. Si no hay integración, las consecuencias son inseguridad, pobreza, infelicidad y eso se refleja en la arquitectura, no sólo en la de arquitectos consagrados y reconocidos sino en una arquitectura más anónima”,arroja.
Hacia dónde vamos
Cuando se le pregunta para dónde va la ciudad, establece tres rumbos principales. Por una parte, resalta el cordón industrial y portuario recostado sobre la ribera del río hasta Puerto San Martín y que está en plena expansión. A este aspecto, agrega el crecimiento del área residencial- también sobre el río Paraná- fundamentalmente, en el área norte. Por último, ve otra gran línea de crecimiento en lo que denomina como la “zona residencial de mayor perfil” y menciona el crecimiento hacia la zona oeste, sobre la antigua Ruta 9 y la autopista, en la que se está afianzando el modelo de barrio cerrado.
-¿Qué tipo de arquitectura se está haciendo en Rosario?
Por un lado, está la obra pública y el equipamiento social, que necesita de buenos arquitectos, entendiendo por éstos a quienes están preocupados no sólo por la estética sino por la realidad social, los sistemas constructivos, la relación con los oficios y la transformación de los lugares.
Por otro lado está la iniciativa privada que me parece que es el motor más fuerte hoy por hoy. Creo que el modelo de edificio de entre 8 y 10 plantas es bueno y que la escuela de arquitectura va por buen camino. Hay muchos arquitectos, obras e intenciones y bueno… también hay cosas que no califican, pero en general, se trata de una ciudad que crece a través de sus obras privadas.
Finalmente está el tema de las torres, que tienen como un contrapunto. Son muy importantes, parecería ser que se van sobre la ribera, por tener la fachada con la vista al río coincidente con el mediodía solar y por la vista magnífica que ofrecen. Por otra parte, las sombras de estas torres se arrojan sobre la trama urbana en todo su recorrido. Creo que hay que darles el lugar necesario, me parece bien que se desarrollen y sería oportuno que en los nuevos lugares de reordenamiento urbano se posicionaran este tipo de edificios. Creo que teniendo aire, las torres pueden ser muy buenas.
Acerca del auge de la construcción inmobiliaria, sostiene que el ritmo se mantendrá estable por unos años.
“Hoy en día estamos completamente ligados a la economía mundial. Por otra parte, la producción agrícola de nuestro entorno es la que favorece la inversión directa en este tipo de emprendimientos. Sabemos que la rentabilidad en términos inmobiliarios es quizá a largo plazo, pero es más segura que lo que implica moverse en otros campos. Creo que es una situación que se extenderá. De todas maneras lo importante es darle forma a este crecimiento. Creo que hay años buenos por delante”,concluye.
Trayectoria personal: Las puertas de Daniela
Desde 1980 a 1982, Ariel Giménez Rita fue colaborador en Estudios Asociados, con Juan y Mario Solari Viglieno, Andrés Fachini y Rubeén Giménez Rafuls.
En 1982 se recibió de arquitecto y en 1983 colaboró en el estudio Corea-Gallardo-Mannino (Barcelona, España). En 1984 formó su propio estudio en Rosario que compartió desde 1987 con el arquitecto Gerardo Caballero, con quien estuvo asociado hasta 1992, año en que decidió irse a Barcelona, España, lugar desde donde desarrolló su actividad profesional, participando en proyectos públicos y privados.
De los primeros años de trabajo en Rosario, rescata la posibilidad de haber colaborado con la secretaría de Planeamiento, lo que le dio la posibilidad de intervenir en espacios públicos como Parque Norte, Plaza Santa Cruz, Plaza Sarmiento.
Ya en España, se formó en una escuela profesional ligada al Colegio de Arquitectos en Barcelona. También realizó cursos en escuela públicas sobre programas como Autocad, 3D, Photoshop con el fin de incorporarse a la tecnología.
Algunos trabajos que realizó en España son: Instalación de la sala de la energía en el Museo de Ciencias de Madrid para el taller de Ciencias de Barcelona, Centro de Asistencia primaria del Prat de Llobregatt, junto a Demonte, Alonso y Barbera. Concurso de Viviendas y mejora de un sector histórico del Centro histórico de Alicante, Valencia, junto a los arquitectos Prodoliet y Alonso. Participó del Concurso de escultura representativa del edificio “Los Botines” de Antonio Gaudi en León, Concurso de Centro Multifuncional, viviendas, oficinas y Centro Comercial en Algeciras, Andalucía junto al arquitecto Joseph Anglada.
Asimismo, participó en la rehabilitación de la Casa del Director, patrimonio del modernismo “Can L’Espinal”, obra del arquitecto Rubio y Belver en la colonia Guell, Barcelona. Rehabilitación Masia “El Cuni”, Roda de Ter, Barcelona.
Formó parte de Proyectos y Concursos para la Diputación de Barcelona junto al arquitecto Ángel Biurrun. Trabajó en la Biblioteca Pública en Roda de Ter, y en la Biblioteca Pública Rogelio Rojo en Masquefa, Barcelona. Obtuvo el 1º Premio Sala Polivalente y Escuela de Arte en Montuelo, Barcelona, 1º Premio Concurso Centro Cultural y Rehabilitación Masia de Vacarisses, Barcelona.
Intervino en la Biblioteca Pública y Sala Polivalente en Suria y en la Biblioteca Pública Roca Umbert en Granollers, Barcelona.
En 1991 participó en la muestra de arquitectos pintores Museo Castagnino, Rosario y en 1993 formó parte de la muestra Arquitectura Emergente Argentina Moderno Re Moderno, Berlin, Alemania. En 1997 participó en la muestra de arquitectos pintores Colegio de Arquitectos de Barcelona.
Al momento de reflexionar acerca de su recorrido, cita la canción de Pedro Guerra (“Daniela por dentro está llena de puertas/ unas cerradas otras abiertas/ Daniela por dentro está llena de puertas/ a veces sales a veces entras”) y dice que en su carrera profesional lo que hizo fue abrir un montón de puertas: “A veces esto te distrae por los tiempos de la investigación, pero más tarde se capitaliza de otra manera”, afirma estableciendo que donde antes había búsqueda luego hay conocimiento.
De la experiencia europea, rescata la formación, el hecho de haber vivido allí en una época de crecimiento inmobiliario y arquitectónico importante.
En 2005 regresó a Rosario y se incorporó al estudio de los arquitectos Gonzalo Sánchez Hermelo y Marcelo Prósperi, junto a quienes ganó el 1º Premio en un Concurso para el Comedor de Sulfacid. Asimismo, participó de proyectos de propiedad horizontal, centros comerciales en la ciudad de Rafaela.
A fines del 2006, nuevamente junto a Gerardo Caballero, obtuvo el 1º Premio del Concurso Nacional para el Edificio de Admisiones del Hospital Provincial del Centenario.
En forma privada tiene su estudio formado a partir del cual retomó viejos clientes, encaró nuevos desafíos y sigue en el tema de los concursos, entre los que participó del concurso para la Plaza de la Donación y la Cabecera del Puente Rosario- Victoria.
“No creo que haya poco para criticar. De la arquitectura disfruto construyendo y pensándola, no necesito que la arquitectura vaya más allá sino que sea parte de nuestra vida. En cuanto al soporte físico que es la ciudad y la gente que lo habita, me gustaría que haya más sensibilidad en algunos temas. Esto me aumentaría la felicidad, que no es personal, sino colectiva”,sostiene y fuera de la arquitectura, critica la marginalidad, la mala educación, el maltrato de los animales y un mal encuentro con el entorno.
Influencias
“En España hay una innumerable cantidad de buenos arquitectos”, dice y cita algunos nombres, entre quienes desfilan Eduardo Chillida, Ignacio Paricio, Carlos Ferrater, Alberto Campo Baeza y Mariano Bayon.