El Colegio de Arquitectos Distrito 2 y el Colegio de Profesionales de la Agrimensura Distrito Sur presentaron un informe sobre la situación de numerosos loteos ubicados en la ciudad de Funes que podrían haber infringido algunas normas. El dictamen, que para algunos puede utilizarse como un elemento que sirve para informar y asesorar a los inversores, fue realizado a pedido de una concejala de dicha ciudad. La forma en que se dio a conocer el informe, a través de una conferencia de prensa a la que asistió Ciudad en Obras, generó temor, con justa razón, en los pequeños inversores que compraron un terreno para hacerse su casa y también una mala imagen para el sector, que termina salpicando a empresas en forma innecesaria.
¿Qué es lo que se discute?
Nadie duda sobre la seriedad de las instituciones. Pero qué es lo que se discute realmente; ¿si se hace una publicidad engañosa, si en vez de subdividir la tierra en lotes de 500 metros el municipio tendría que haber reglamentado que los lotes deberían ser de 1.000 metros, si hay lotes cerca de campos donde se fumiga? Hay que analizar bien cada punto y determinar, si existiesen inconvenientes, hasta dónde tiene responsabilidad el municipio en la aprobación de la subdivisión de estas tierras rurales y la aplicación de las normas, hasta dónde el empresario, hasta dónde el vendedor y hasta dónde el comprador desinformado.
Si esta situación afectase a alguien se debe determinar a quién y en qué medida. Y dentro de este contexto entender lo que representan tanto Funes como Roldan para los rosarinos que se trasladan hacia esa zona con la esperanza de tener la posibilidad de construir una vivienda que en Rosario les resulta imposible.
Por eso hay que ser muy cuidadoso en qué y en cómo se dicen las cosas. Sobre todo, si tanto desde el ámbito municipal como provincial fueron otorgados los permisos correspondientes a los desarrolladores para realizar estos emprendimientos inmobiliarios. Resulta muy extraño pensar que los empresarios puedan arriesgar una fuerte suma de dinero para avanzar en estos proyectos sin contar con las autorizaciones correspondientes.
Si hay algún error, habrá que corregirlo, pero de allí a pensar que esta todo mal hecho e instalar en la opinión pública este tema de la manera en la que se instaló, prácticamente como una denuncia, es desconocer la seriedad y la trayectoria de mucha gente comprometida con el desarrollo inmobiliario desde hace muchos años.
Una oportunidad
Este dictamen emitido por el Colegio de Arquitectos y Agrimensores debería ser una oportunidad para debatir la forma que desde el poder político se puede planificar una ciudad atendiendo las necesidades de la gente. Todo crecimiento genera crisis y esta es una oportunidad que tiene Funes para pensar qué modelo de ciudad quiere y de qué manera la relación de lo público con lo privado puede hacer una ciudad mejor.
Los nuevos barrios de Funes que se desarrollaron junto a los que se están proyectando casi duplican la superficie urbanizada de la ciudad. La consecuencia inmediata de esto es el crecimiento de la población, fundamentalmente rosarinos que se trasladan a vivir a Funes. Este crecimiento explosivo, -no hay que olvidar que Funes hace pocos años era la ciudad donde más se construía en el país de acuerdo a la cantidad de habitantes-, genera una demanda de servicios, ordenamientos e infraestructura muy grande. La pregunta, es saber cómo la ciudad se prepara para responder a esta demanda y quiénes son los responsables de dar esta respuesta. Es una oportunidad para sumar fuerzas y sumar ideas entre todos; no para restar.