Daría la impresión que gran parte de los nuevos edificios que se construyen en la ciudad responden a algunos conceptos donde la arquitectura no es el principal protagonista. En muchos casos se prioriza el negocio inmobiliario por sobre la arquitectura, con todo lo que esto implica. Lo más importante es la rentabilidad que se le intenta asegurar al inversor, en donde la arquitectura aparece a través de algunas pinceladas, necesarias para hacer algo más atractivo y vendible el producto final.
Creo que un acertado equilibrio entre ambos conceptos – arquitectura y rentabilidad - sería lo adecuado y lo que haría más vivibles tantos nuevos espacios que en definitiva están creados para albergar la vida de mucha gente. No me cabe duda de que ambos conceptos son absolutamente compatibles, y que se pueden lograr muy buenos resultados en la medida que se intente.
Un ejemplo de acercamiento entre ambos conceptos es la inclusión de amenities (gimnasio, solárium, pileta, etc), ya que añade actividades a los espacios comunes de los edificios, y al mismo tiempo constituye un valor agregado a los argumentos de venta, pero indudablemente esto solo no alcanza, y debería contemplarse asimismo que hacer con el interior de las viviendas, los espacios exclusivos.
La resultante formal con la que un edificio se vincula con el exterior está íntimamente ligada y debería ser expresión de la obra como una unidad. Y si esto es así, estarán reflejando la calidad espacial interior en sus fachadas.
Por todo esto, supongo que seria muy bueno que en el momento se sentarse a proyectar se contemple que toda obra debe entenderse como unidad, y que cada una tiene influencia en su entorno que a su vez conforma una parte de la ciudad.
En relación a esto último tuve, hace poco tiempo, dos experiencias muy enriquecedoras y a su vez muy diferentes entre sí, en dos países con realidades sociales, culturales y económicas muy distintas, pero que demuestran de qué manera cuidan lo que un edificio vuelca al entorno.
Proyectar un edificio en Miami, en pleno distrito art decó en South Beach, implica contemplar una serie de condicionamientos sumamente estrictos, en donde no es posible hacer cualquier cosa. Primero, y en esto quizás hagan el mayor énfasis, no intentar hacer art decó. Los edificios realizados en dicho estilo, ya están hechos, y nada debe competir visualmente con ellos, y menos en su mismo estilo. Una vez que se presenta el proyecto en el Town Hall o Municipalidad, se realiza una junta de evaluación para aprobar o no la propuesta. Superada esta instancia, se hace una audiencia pública donde se convoca a todos los vecinos para que emitan su opinión en relación al proyecto. Este punto en particular es extremadamente conflictivo ya que se pueden superponer intereses opuestos y hacer inviable un emprendimiento. Pero es así como funciona, y los proyectos se realizan…obviamente después de dos o tres años de tramitación en la mayoría de los casos.
Por otro lado estuve haciendo una obra en Buzios, Brasil, donde contrariamente a lo que me esperaba encontrar, tienen un reglamento de edificación muy bien estudiado y de rigurosísimo cumplimiento. A diferencia de muchas otras ciudades turísticas de Brasil, donde la especulación ha permitido hasta construir edificios que le tapan el sol a las playas, que a su vez son las impulsoras de la construcción de dichos edificios, Buzios tiene muy en claro cuál es el tipo de ciudad que quiere ser. En este caso, a diferencia de Miami, la idea es que se construya respetando una armonía muy marcada en relación a alturas, densidad, llenos y vacíos y el uso de materiales. Esta ciudad cuida muy bien cómo se relaciona con la naturaleza y con los espacios de reserva ecológica que posee, no permitiendo que la construcción obstruya la fluidez entre espacios verdes que la caracteriza. Los materiales a usar son principalmente los autóctonos (madera, piedra, cana, etc) que no contrastan con la vegetación del lugar. La altura máxima es de 8 m y las cubiertas inclinadas, de tejas rodilleras sin pintar.
Como conclusión, pienso que si bien la gran inversión inmobiliaria que se está produciendo en la ciudad es muy auspiciosa por todo lo que genera, hoy más que nunca tenemos que tener en claro que ciudad queremos, de forma tal de encauzar positivamente este gran crecimiento.
Arquitecto Willy Arino
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