Cooperativa de Vivienda Rosario se creó en 1989 con el objetivo de suplir las carencias habitacionales de sus asociados, mediante la construcción de viviendas individuales o colectivas, facilitando así la obtención de la vivienda propia. Esta cooperativa es un emprendimiento privado que se financia con las cuotas de los asociados, sin recibir ningún aporte del estado.
El sistema funciona de la siguiente manera: la gente abona una cuota mensual como sistema de ahorro y se van haciendo las adjudicaciones correspondientes por sorteo o licitación. Las viviendas se van construyendo con los mismos aportes de los asociados.
“La variable del sistema de la cooperativa es que el valor de las unidades se ajusta según el índice de la construcción y la cuota se ajusta por índice de salario”, explicó Miguel Angel Soto, presidente de la institución, que al mismo tiempo señaló que esta doble variable de ajuste permite que la gente pueda seguir pagando las cuotas y que el sistema llegue a su concreción.
La cooperativa cuenta con tres operatorias: Departamentos en edificios ubicados en el micro centro de la ciudad compuestos por Planta Baja y 10 pisos con departamentos de 1 2 y 3 dormitorios de alta calidad; departamentos en edificios que se construyen en el macro centro que tiene PB y 3 pisos de 1 2 y 3 dormitorios con escalera y con una calidad de terminación estándar; viviendas individuales que pueden levantarse en terrenos de la Cooperativa o en lotes que pertenecen a los asociados.
Este último producto representa el 70 por ciento de la operatoria, mientras que el 30 por ciento restante se divide en departamentos del micro y macro centro.
El radio de operación alcanza a Rosario, Gran Rosario, San Nicolás y otras ciudades de la provincia de Santa Fe.
Actualmente, la institución tiene en construcción 90 viviendas individuales y ya van por el edificio número 29.
Con respecto al pago de las cuotas, Soto informó: “Mientras esperan por la adjudicación de su departamento, los asociados pagan una cuota simple, que se incrementa al doble cuando toman posesión de la vivienda. De esta manera, la persona que resulta adjudicada, ya sea por sorteo o licitación, puede utilizar el departamento y, al dejar de alquilar, puede afrontar una cuota doble lo que le permite, además, cancelar antes el costo total de la vivienda”. Para tener un ejemplo, el valor de la cuota espera de un departamento de dos dormitorios en el micro centro es de 450 pesos, en tanto que el precio de la cuota posesión es de 900 pesos.
Una de las consultas es acerca del tiempo de espera para la adjudicación. Según manifestó Soto, hay dos rangos: a partir de la segunda cuota por el sistema de sorteo o licitación o cuando se abona el 50 % ciento de la propiedad, punto al que es muy difícil llegar ya que la mayoría de los asociados acceden a la vivienda con menos del 50% abonado.
Uno de los puntos a destacar es que el sistema no tiene un costo financiero, ya que todos los integrantes aportan para la construcción de las unidades y van abonando los valores de acuerdo a su actualización.
En referencia a las características de los asociados, Soto señaló que el espectro es muy amplio, ya que las cuotas arrancan en 220 pesos, lo que permite el ingreso al sistema de personas que tienen una mínima capacidad de ahorro. La mayoría de los asociados son familias o parejas jóvenes que se terminan mudando al inmueble que están pagando. De hecho, el reglamento de la Cooperativa establece que las casas o departamentos son para vivienda única.
¿Qué es lo que permite que el sistema se mantenga, más allá de las crisis? Al respecto, el presidente de la cooperativa respondió: “Hemos pasado momentos de hiperinflación, de crisis y siempre hemos seguido construyendo y eso es lo importante. Nos mantenemos en un nivel ascendente gracias al aporte de la gente, que toma conciencia cooperativa y entiende que va a tener su casa por el aporte de todos. Por eso, privilegian el pago de la cuota ante otras inversiones y cumplen con la cooperativa. En 21 años no hemos ejecutado una sola hipoteca. Si alguien se quedó sin trabajo le buscamos la vuelta para que se reincorpore, ya sea transfiriendo la casa o cambiándola por algo más chico”.
Hacia el segundo semestre, las expectativas son positivas con respecto a la marcha de la construcción, aunque aparecen algunos inconvenientes. “A raíz de la nueva reglamentación municipal, que establece una cantidad mínima de pisos a construir, el valor de los terrenos se ha incrementado. Eso es un limitante, ya que hay que buscar terrenos más alejados del centro. Sin embargo, estamos trabajando para tratar de que el municipio revea esa norma”, dijo Soto
Más allá de esas cuestiones, la cooperativa recibe mensualmente alrededor de 120 nuevos socios, muchos de los cuales llegan gracias al boca a boca. “Aquella persona que se benefició con el sistema cooperativo nos recomienda y ya tenemos hasta una tercera generación de hijos y nietos de beneficiarios. Nosotros premiamos con bonificación de cuotas a aquellos que presentan socios, lo que representa una publicidad directa que nos permite pensar que la cooperativa va a seguir creciendo”, concluyó Soto.