Entrevista con la arquitecta Matilde Bassi, directora de La Vidriera de Cordic, que se desarrolla hasta el 16 de agosto en la mítica esquina de Urquiza y Cafferata.
Este año la tradicional muestra de diseño y decoración, regresó con la impronta de sus mejores épocas, recuperando la esquina donde funcionó la tienda La Buena Vista.
Según los cálculos de la arquitecta, se necesitaron alrededor de 180 mil pesos y un trabajo descomunal para que el edificio levante sus persianas, tras permanecer bajas 16 años.
En su edición número 20, La Vidriera cuenta con 2700 metros cuadrados, dos plantas y un entrepiso y la participación de más de 30 empresas.
¿Qué tiene de distintivo esta edición de la Vidriera de Cordic de las anteriores?
La diferencia está en la audacia que tuvimos al largarnos a hacer 2700 metros cuadrados de exposición. Fue como tirarse a la pileta, luego de ser tan cautelosos el año pasado. Si bien este año no es el mejor, decidimos llevar adelante un gran esfuerzo, por ser el 20º Aniversario.
Otra de las cuestiones a considerar fue que tuvimos mucha suerte ya que los expositores estaban con la misma impronta que nosotros. Todos fueron audaces e hicieron una armado y ambientación muy jugada, no solo en el diseño, sino también en la inversión.
Es, además, una Vidriera teñida de afecto, algo que me tiene bastante deslumbrada. Trabajó mucha gente y siempre con una sonrisa y espíritu de colaboración.
¿Qué inversión demandó la restauración de la esquina de Cafferata y Urquiza?
Según el cálculo que hicimos días atrás, la recuperación del espacio nos demandó alrededor de 180 mil pesos, que se fueron recaudando con el aporte de sponsors y expositores, además de los subsidios de la Provincia y la Municipalidad.
El esfuerzo fue terrible ya que el lugar estaba en un estado deplorable, luego de estar cerrado 16 años.
¿Cómo respondieron los vecinos ante la apertura de la tradicional esquina?
El hecho de que luego de tantos años se levantaran las persianas del lugar, fue como un soplo de frescura. Todos los vecinos fueron partícipes de este trabajo. Nos deseaban suerte, nos saludaban, e incluso, los comerciantes de la zona publicitaron en el catálogo.
Fue muy significativo para el barrio y para nosotros. Un intercambio de afecto notable.
¿Cuál es la respuesta que están notando de parte del público?
La respuesta de la gente ha sido fantástica. Siento que estamos como en los viejos tiempos. El público viene y mira las propuestas, aprenden a combinar colores y encuentran ideas motivantes. Es como ver una revista en vivo y en directo.
Cabe aclarar que la tienda en sí es un foco de atracción, ya que muchos vinieron para ver cómo se encontraba el lugar.
¿Qué cambios fue notando, a través de estos 20 años, en el tipo de expositor que participa de la Vidriera?
Tenemos gente que está desde la primera edición y otros que hace muy poco tiempo que nos acompañan. Por supuesto que ha habido un cambio generacional, aunque no tan fuerte como se podría pensar. Además, hay profesionales que le están pasando la posta a los hijos.
Tuvimos una serie de años donde se notaba el desinterés por parte de los expositores, que venían, pintaban y ponían un par de muebles. Este año ha cambiado. Es como si hubiéramos empezado de nuevo.
La producción es mayor. La planta baja con la presencia de expositores, la librería, la sala de charlas del colegio de arquitectos, los espacios de diseño.
¿Cuáles son las novedades que encontrará el público en esta nueva edición?
Este año la producción es mayor. La planta baja tiene una presencia muy importante de expositores y empresas sponsors, además de la librería, las boutiques de diseño, la exposición de fotos, la sala de charlas del Colegio de Arquitectos y el bar.
La gente puede venir y pasar toda la tarde en el lugar, por la variedad de propuesta que hay.
Teniendo en cuenta que la exposición es un poco el reflejo de lo que ocurre en la ciudad, ¿cree que se ha incrementado el mercado del diseño y la decoración en Rosario?
Por lo que puedo apreciar, hoy hay más oferta en de equipamiento, y no tanto de objetos. En la Vidriera tenemos tres cocinas, dos baños y otros ambientes donde se destacan distintos tipos de muebles.
Otras de las cosas que vale la pena destacar es tecnología aplicada a la vivienda, como el caso de la domótica en la cocina, que es algo muy fuerte.
¿A qué atribuye el crecimiento de estos rubros?
Se relaciona con el boom de la construcción, pero también con el tipo de edificios que se están construyendo, que están orientados hacia un público determinado que tiene un nivel de ingresos importante.
Sin embargo, creo que cualquiera puede aprovechar este crecimiento de la oferta, ya que se presentan alternativas para que cualquier persona interesada en mejorar su estilo de vida, lo pueda conseguir