No vender las viviendas nuevas tiene otro problema añadido para los bancos españoles: el vandalismo. Las entidades financieras se están encontrando con que numerosas viviendas nuevas vacías sufren robos de calderas, radiadores, puertas, marcos, azulejos, grifería, sanitarios o electrodomésticos por parte de ladrones, e incluso por parte de proveedores que no han cobrado de la empresa constructora o de los desarrolladores y que se toman la justicia por su mano
Las promociones sin vender requieren servicios tales como vigilancia, con costes extraordinarios. En parte debido a la mala gestión de las entidades financieras, los pisos que pasan a propiedad de bancos y cajas se llevan la palma en vandalismo, al multiplicarse el deterioro y los robos que sufren sus inmuebles
Los daños son cuantiosos, ya no solo por el valor de lo sustraído, que puede llegar a ser más de 5.000 euros por piso, sino por la necesidad de ejecutar reparaciones antes de poder ponerlo de nuevo en venta. Y no solo los pisos están viviendo acciones de vandalismo. También los suelos que pasan a poder de los bancos están sufriendo las consecuencias del paso de tiempo sin encontrar una salida.
Su uso como vertedero conlleva gastos asociados de vallado, limpieza y seguridad que lastran aún más los balances de las entidades financieras
Esto es lo que pasa en algunos de los bloques de pisos nuevos que a causa de la crisis no se han podido vender y están en manos de bancos y cajas de ahorros. Y en Catalunya hay muchos. Según los últimos datos oficiales de la Associació de Promotors i Constructors (APCE), existen 80.001 unidades nuevas que esperan comprador. Una cifra muy abultada, sobre todo porque de estas, 20.000 tienen una difícil salida y el mercado tardará años en absorber estos pisos. Son segundas residencias ubicadas en zonas costeras y de montaña o pisos construidos allí donde no había demanda.
La situación de algunas promociones, sobre todo de las que se encuentran más alejadas de los núcleos urbanos, es tan preocupante por la reincidencia de estos asaltos que algunos ayuntamientos han decidido tomar cartas en el asunto e instar a los propietarios a tomar medidas e incluso recomiendan contratar sistemas de vigilancia y seguridad. Se trata de promociones enteras de viviendas de las que no se ha vendido ni un solo piso, que están a punto de entregar o en manos de bancos. Por lo que el ratero puede entrar y salir de ellas a su antojo sin temor a ser visto.
Normalmente los daños y objetos robados ascienden a miles de euros. El propietario se encuentra con el problema de tener que reparar los estragos que han causado los ladrones en el interior. En el mejor de los casos, los pisos pueden estar asegurados y las compañías deberán hacer frente a las facturas por robo. Sin embargo, la situación económica en la que se encuentran muchas inmobiliarias, debido a la dificultad para vender sus productos, les obliga a reducir gastos y optan finalmente por ahorrarse este seguro. Tampoco pueden costearse un sistema de vigilancia que puede llegar a costar entre 3.000 y 4.000 euros mensuales.
Un promotor del Anoia con más de una veintena de casas por estrenar explica que los reiterados saqueos en sus viviendas le han dejado una factura que supera con creces los 60.000 euros. De las nuevas residencias recién acabadas y por estrenar los ladrones entraron en una docena. Rompieron puertas, arrancaron cocinas, campanas extractoras y hornos, y se llevaron microondas y toda la grifería. No contentos con eso, prendieron fuego a una de las estancias, lo que causó destrozos en el mobiliario y en las paredes. Las casas se hallan un tanto retiradas y al estar vacías pronto se convirtieron en lugar de reunión de jóvenes que hacían botellón en su interior. "Esta vez es más serio. Primero entraron una vez y se llevaron cuatro cosas, pero ahora han acaparado con todo. Los Mossos, que han venido a tomar huellas después de interponer la denuncia, me dicen que no llegan a todo", se lamenta este promotor que prefiere quedar en el anonimato. Por suerte tenía contratado un seguro.
Lo cierto es que muchas promociones de casas o pisos están completamente abandonadas a su suerte y sin un propietario claro que pueda hacerse responsable de ellas. Los ayuntamientos recomiendan tapiar puertas y ventanas para evitar los asaltos y ocupaciones, pero muchas fincas están intervenidas por el juez después de que la inmobiliaria haya presentado concurso de acreedores o están en proceso de que se las queden los bancos. La Associació de Promotors i Constructors de Catalunya (APCE) considera que estos robos son casos aislados, aunque reconoce que siguen los asaltos en las obras.
Fuente: Cotizalia