Los británicos también tienen ganas de desprenderse de sus propiedades en el Mediterráneo, incluidas por supuesto las que tienen en España. Según una encuesta realizada por currencies.co.uk, un broker de cambio de moneda, la mitad de los ingleses con una casa en algún país de la Eurozona -léase España, Italia y Francia-, esperan venderla en 2011.
El informe indica que un 56% de los encuestados tiene intención de vender su casa. La caída del negocio del alquiler -algo que a muchos británicos les permitía sacar partido a la vivienda cuando ellos no la utilizaban- y la volatilidad de las divisas (la libra sigue estando débil comparada con tres años atrás) han puesto nerviosos a los británicos.
Se calcula que los ingleses tienen 400.000 casas fuera de Reino Unido. Según la inmobiliaria Knight Frank, el valor global de las propiedades británicas en la Eurozona asciende a 47.500 millones de libras.
La decisión de los británicos sólo puede empeorar la situación de la vivienda de costa española. Al stock de casas sin vender se unirán las propiedades de los ingleses. Habrá que ver la prisa que tienen en vender y si están dispuestos o no a aguantar para conseguir el precio deseado.