Ciudad en Obras abre un nuevo espacio, a través del cual invitamos a distintos referentes a Pensar Rosario, tomando como eje una serie de hitos urbanísticos como el Puerto de la Música, la reconversión del Barrio Inglés y la posesión por parte de la provincia del predio del ex Batallón 121, en la zona sur de la ciudad. En cada uno de los artículos que presentamos, los entrevistados podrán aportar su visión acerca de las repercusiones que estos hechos, que cobraron especial relevancia en las últimas semanas, tendrán en la ciudad.
Cabe recordar que a principios de abril, el Colegio de Arquitectos de Rosario anunció un plan para recuperar el Barrio Inglés, ubicado en el nacimiento de la Avenida Alberdi, en la zona norte de Rosario. El proyecto contempla la revalorización de los edificios del Batten Cottage, Morrison Building y la Iglesia Anglicana y apunta a convocar a instituciones, empresas y comercios para poner en valor el exterior de todo el conjunto: fachadas, techos, veredas, cercos y espacios públicos en un marco de respeto hacia la tradición y lo original.
Otro de los hechos que tuvo gran repercusión durante la primera semana de abril, fue la compra por parte del Gobierno de Santa Fe del predio que ocupó el ex Batallón 121, en la zona sur de Rosario. Se trata de 30 hectáreas de superficie, localizadas entre las calles Lamadrid, Ayacucho, Buenos Aires e Ibáñez, que todavía no tienen un fin determinado.
En esta oportunidad, dialogamos con el empresario Carlos Cristini, quien preside la Fundación de la Ciudad de Rosario. Su opinión en las siguientes líneas:
El Puerto de la Música: Un hito posicionante para Rosario
Lo plantearé desde tres visiones: como presidente de La Fundación de la Ciudad de Rosario, como economista y empresario y desde otro aspecto relacionado con el negocio de los espectáculos culturales.
En mi función de presidente de la Fundación, creo que es un hito posicionante. Un desarrollo de este tipo pone a la ciudad en un valor muy alto, por lo que sería casi imposible no estar de acuerdo con una obra de estas características.
Si lo pongo en el plano de mi formación como empresario y economista creo que miraría la sustentabilidad del proyecto. No veo mal que en su financiamiento haya una importante influencia de la parte pública, porque pretender que esta obra la lleve adelante en su totalidad un privado, sería imposible.
Sin embargo, creo que el proyecto del Puerto de la Música se merecía un tratamiento en la sociedad un poco más largo, y no que haya aparecido de la nada, de un día para otro.
Más allá de que si los fondos están o no, no creo que por hacer esto se dejen de hacer más hospitales u otras obras. En términos de valor absoluto, no creo que le reste o le sume al conjunto de obra que haga o deje de hacer la provincia. Si creo que, como sociedad, tendríamos que haber tenido más tiempo de debatirlo, en cuanto al financiamiento y la legalidad, porque hoy en día están en discusión todo este tipo de cosas.
Desde un pensamiento estratégico, toda esa zona donde se pensó este proyecto y que hoy se discute si se le puede dar o no ese uso, en los próximos 20 años (se haga el Puerto de la Música u otra cosa) deberá ser incorporada al patrimonio de la ciudad.
En un tercer plano, a veces me da temor que estas ideas público - privadas vayan generando cuestiones de competencia con el sector comercial de espectáculos que tiene la ciudad. El problema es que se viene generando una cuestión como de gratuidad de los espectáculos culturales de envergadura, que conspira en contra de los desarrolladores de espectáculos que lucran en función de las entradas que venden.
Si con la instalación del Puerto de la Música se genera una gran cantidad de espectáculos gratuitos, el sector comercial que hace negocios de espectáculos irá desapareciendo. Claro que esto es algo que se puede dar o no, pero creo que es un aspecto a tener presente.
Reconversión del Barrio Inglés: Un espacio con identidad propia
La considero muy oportuna. Hoy la ciudad necesita contar, en su circuito turístico urbano, con espacios que tengan identidad propia, como está ocurriendo con Pichincha y como ocurrirá con el Barrio Inglés que durante años estuvo escondido detrás de los paredones del Ferrocarril.
A una ciudad como Rosario, que no tiene enormes atractivos naturales, el hecho que vaya generando nuevos íconos que alimentan los circuitos turísticos, le hace muy bien.
Creo que a través de esta puesta en valor, se cuidará la fachada de las propiedades y el entorno, de manera que los vecinos mantengan sus casas en condiciones y se evite la aparición de asentamientos irregulares. El esfuerzo municipal es bueno, pero también es importante que el vecino se siente comprometido a cuidar el entorno y que se sienta actor de ese lugar que tiene un valor patrimonial turístico.
Predio del Ex Batallón 121: Un eje cuyo destino debe ser muy bien pensado
Soy de esas personas que felicita al Municipio porque genera cada mayor cantidad de espacios verdes y lugares vivibles. Pero que al mismo tiempo le demando que a los espacios verdes hay que dotarlos de seguridad e higiene.
Si vamos a seguir promoviendo espacios verdes de grandes superficies, es necesario darles la apoyatura de seguridad primaria (a través de la Guardia Urbana o de cuidadores), en caso del municipio o seguridad policial si existe una injerencia total por parte de la provincia.
El punto higiene también es fundamental. Si cada vez hay más espacios verdes y terminan invadidos por gente que va a dormir ilegalmente, o por aquel que lo ensucia y no lo higieniza, entonces en vez de posicionar a la zona, la des posiciona.
Ahora, si no hay una idea de que hacer allí, y entonces se anuncia la construcción de un hospital, yo me preocuparía porque, si bien la salud pública es una acierto del gobierno socialista, la ciudad tiene un desarrollo bastante interesante en materia de salud y de universidad.
Para decidir el destino de ese predio, habría que considerar la opinión de los vecinos, de un grupo de notables, de algún especialista, de manera que se pueda pensar en conjunto. Claro que antes que nada, hay que escuchar al vecino, porque es un barrio sensible y no puede haber errores.
¿Por qué digo esto? El día que se logró que el Casino se instalara en la zona sur, se consiguió además un ícono para que la ciudad comience a tener un desarrollo equilibrado, porque parecía que toda la inversión estaba en el cordón norte.
Entonces, si erramos en el destino de una radicación importante como es la del ex Batallón 121, se podría venir abajo ese desarrollo equilibrado que tiene que tener la ciudad. Por eso es importante ser muy cuidadosos, muy responsables y no hacer un anuncio apresurado de tipo electoral.
Como tampoco se puede errar en el desarrollo futuro del Predio de la Sociedad Rural. Porque el corredor que mencioné entre los desarrollos de la Zona Norte (Puerto Norte y los parques que se van poniendo en valor) y el desarrollo de la Zona Sur, tiene un ícono central que es la Sociedad Rural.
En este equilibrio del que hago mención, el ex Batallón 121 y la Sociedad Rural son dos ejes que deben ser muy bien pensado y trabajados. Para esto debe haber una parte importante de inversión pública que los potencie. Porque si esperamos que el cien por ciento sea privado, puede ser que los indicadores de rentabilidad no le den nunca al privado para la realización de un desarrollo realmente importante.