Muchos sueñan con tener "algo chiquito en la Gran Manzana". Si la compañía que hoy tiene en sus manos al Empire State sale a Bolsa, podrían compartir la propiedad del edificio de oficinas más alto, más famoso y más visitado de Nueva York.
Quienes siempre se preguntaron cómo sería incursionar en el rubro inmobiliario comprando algo chico en Nueva York pronto podrían concretar esta idea adquiriendo una parte de su más famoso rascacielos: el edificio Empire State.
La familia Malkin, controlante de la torre art déco de 102 pisos ubicada en la Quinta Avenida y la calle 34, quiere salir a bolsa con una empresa inmobiliaria que tendrá como estrella principal al famoso edificio.
El más grande y famoso entre la colección de trofeos arquitectónicos pre-Segunda Guerra en manos de Malkin Holdings, el Empire State fue renovado y reposicionado después del 2007. Una tarea que restauró parte del esplendor art déco de los tiempos de la inauguración y transformó la infraestructura, a un costo de 560 millones de dólares.
Ahora los turistas ven el techo pintado del vestíbulo tal como estaba en los 30, sin las modernizaciones y añadidos que lo desvirtuaron.
El rascacielos atrae año tras año a decenas de miles de turistas de todo el mundo a su observatorio del piso 86, a 320 metros de altura. Si prospera el proyecto de los Malkin, los neoyorquinos ¬y de hecho, los interesados de cualquier otra parte del mundo¬ podrán comprar acciones en la firma.
Anthony Malkin no quiso hacer declaraciones, pero él, junto con su padre y sus socios, esperan sacar rédito del renombre internacional del Empire State y de un mercado neoyorquino de inmuebles comerciales que vuelve a seducir a compradores de todo el planeta.
"Los inversionistas de todo el mundo piden a gritos invertir en oficinas en Manhattan, tanto deuda como acciones", señaló Michael Knott, director general de Green Street Advisors.
Pero los Malkin deben sortear una serie de obstáculos; uno de los principales es obtener el apoyo de los administradores de la sucesión de la multimillonaria Leona Helmsley, quienes han contratado asesores para que evalúen la propuesta, y también de los 3.400 socios comanditarios en la firma ya existente que es dueña del emblemático edificio.
La salida a Bolsa ocurriría en medio de un marcado repunte en la cantidad de ofertas públicas iniciales, que se triplicaron en el primer trimestre de 2011 en comparación con el mismo período del año pasado. También aumentaron las ofertas de acciones para trusts de inversiones inmobiliarias, con un volumen total de US$1.000 millones, más del doble que durante el mismo período en 2010. Pero Knott dijo que muchas de estas ofertas recientes no habían funcionado bien después de su lanzamiento en las Bolsas.
Estrenado en la Gran Depresión El Empire State no tuvo un comienzo auspicioso cuando se inauguró en 1931, en plena Depresión. Sus detractores se burlaban llamándolo "Empty (vacío) State Building" y no fue redituable hasta 1950.
Lawrence A. Wien, abuelo de Malkin, junto al padre de Malkin y a Harry B. Helmsley, crearon lo que se convirtió en un modelo de sindicación de bienes raíces cuando le compraron a Henry Crown el control del edificio en 1961 y lo arrendaron a un grupo de inversores, entre los cuales estaban ellos mismos.
Esos inversores luego vendieron un subarrendamiento operativo para la torre a otra entidad hoy controlada por los Malkin y por la sucesión de Leona Helmsley, mientras Harry Helmsley y Lawrence Wien vendieron sus derechos de propiedad a Prudential Insurance Company.
Después de años de peleas entre los dueños y de disputas familiares con Donald J. Trump, los Malkin obtuvieron el control total del edificio hace cinco años y se embarcaron en una inversión de US$560 millones para sacarle brillo al ícono de más de 30 millones de metros cuadrados y más que duplicaron los precios de los alquileres.
Renovaron el vestíbulo, restauraron los murales art déco originales, arreglaron el observatorio y reemplazaron las 6.514 ventanas para convertir al rascacielos en uno de los edificios más eficientes de la ciudad en términos energéticos.
Los Malkin y sus brokers en Newmark Knight Frank han atraído a una serie de inquilinos corporativos, entre ellos, una división de Li & Fung, el gigante del trading, que firmó un arrendamiento por casi 500.000 metros cuadrados en enero. De los 950 inquilinos que alojaba el edificio en 2002, hoy hay unos 200, pero que ocupan espacios mucho más grandes. El Empire State quizás nunca tenga alquileres tan altos como los de "trofeos" como el edificio General Motors, pero los brokers inmobiliarios dicen que la torre hoy brilla.
"En mi opinión, transformaron el edificio en una propiedad clase A", dijo Peter Riguardi, presidente de Jones Lang LaSalle en Nueva York. "Necesitaba esas mejoras.
Hoy es uno de los mejores edificios en esa zona".
Fuente: radio miami