Tribalia, estudio de diseño cuya misión es sofisticar interiores contemporáneos nació como un emprendimiento de un joven rosarino que, guiado por su inquietud, diseñó un telar de 3 mts, reunió a un equipo de personas y las capacitó para que aprendieran las técnicas precolombinas de tejido en telar. El resultado: alfombras que hoy se venden no sólo en Rosario y Buenos Aires sino que se exportan a Milan, Australia, Canadá, Chile y Tailandia.
Un bicho raro:
Así se autodefine Mariano Maestri. Un breve repaso por su carrera encuentra su inicio luego de terminar la secundaria, trabajando en la sección comercial de empresas textiles. Tiempo después, formó parte de una pequeña empresa de sistemas informáticos y comenzó sus estudios de la Licenciatura en Ciencias Empresariales en la Universidad Austral: “Haber estado trabajando con gente que hacía una gestión empresarial por espasmos me ayudó a saber que quería estudiar una carrera que me permitiera hacer las cosas de mejor manera”, sostiene hoy.
La búsqueda:
Con título universitario en mano y una mochila llena de preguntas, Mariano Maestri se fue a viajar por Europa, y la búsqueda de respuestas planteada para 3 meses, se transformó en 4 años de experiencia laboral en Italia, donde llegó a trabajar como líder de proyectos para instalaciones de servidores de IBM, primero en Padua, luego en Milán. Desde este puesto de trabajo en Milán y con la misma inquietud que lo acompaña en todos sus emprendimientos, Maestri se fue relacionando con algunos de sus clientes de informática que eran estudios de diseño. Así fue como luego de testear oportunidades de mercado en el área de textiles de interior, en el 2004 decidió regresar a Rosario, esta vez, con la mochila cargada de respuestas.
La idea: Tribalia
“Me gusta saber qué hay y para qué sirve, por eso siempre razono en función de necesidades de la gente”. Así se presenta Mariano Maestri.
La historia es larga, a su regreso de Europa, Mariano fue reuniendo a un equipo de personas con profesión de tejedores. La idea fue trabajar en tejidos hechos con telar. Debatido entre la indumentaria y otra opción más arriesgada, Mariano se inclinó por las carpetas o alfombras, con el propósito de “levantar barreras de entrada a la competencia” y allí encontró su nicho.
Así es como ese mismo año, nació en Rosario Tribalia, empresa que se dedica a diseñar y producir textiles de interior (alfombras), bajo dos objetivos básicos: crear productos ecocompatibles y generar capital humano a través del rescate y actualización de técnicas y herramientas de tejido artesanal precolombino.
“Ese es nuestro norte. El mundo demanda novedades y ya no se trata sólo de satisfacer una necesidad orgánica o funcional sino que hay otras necesidades más sofisticadas que tienen que ver con la identificación de ciertos productos con determinado estilo de vida”. Así lo explica el protagonista de esta historia.
El plus:
Los otros actores que juegan un rol tan importante como el de Mariano, son los tejedores, quienes trabajan en el taller. Una de las políticas más fuertes de esta pequeña-gran empresa es la confianza que existe en el equipo de trabajo y la valoración del capital humano. “Generar capital humano no es entregar planes de beneficencia o dar “planes descansar”, eso es destruirlo, porque cuando vos le pagas a alguien para que no trabaje, estás haciendo un daño a toda la sociedad”, el emprendedor.
Los logros:
Después de pasar por 2 talleres, hoy Tribalia funciona con 5 personas que tejen e hilan lana de oveja de la Patagonia y pelo de llama proveniente de Salta y Jujuy. Los “telares María” (telares de dos movimientos) tejen diariamente alfombras que se venden en Rosario, en Capital Federal, en locales de Pilar, Buenos Aires y en Australia, Canadá, Chile, Milan. Asimismo, los textiles de Tribalia fueron incorporados en forma de cuellos, a las colecciones de la ascendente diseñadora argentina Min Agostini, ganadora del Premio de Oro al mejor diseñador del año en la Feria Puro Diseño 2007 y destacada por su concepto de marca, que escapa de la convención creando con líneas y costuras nuevas formas y estructuras que permiten una relación lúdica con la prenda.