El creciente mercado inmobiliario, producto de la gran cantidad de torres y nuevas construcciones hechas en el distrito, dio lugar una nueva modalidad delictiva que complica las operaciones de compra-venta y alquiler de los nuevos desarrollos.
Ya son numerosos los casos de denuncias en sede policial, que han hecho distintas inmobiliarias locales, ya que tras coordinar visitas para mostrar inmuebles a supuestos compradores o locatarios, terminan sus empleados siendo víctimas de robos.
La modalidad consiste en arreglar las visitas, que en muchas oportunidades son solicitadas por mujeres, y cuando los empleados de la inmobiliaria ingresan a los departamentos, casas o locales comerciales, son abordados por más delincuentes que los despojan de sus pertenencias, y, en la mayoría de los casos, los dejan atados o encerrados en los baños.
Esto lleva a que, en muchos casos, las inmobiliarias extremen las medidas de seguridad, pidiendo teléfonos de línea, para constatar la presencia real de los interesados, pasar por la inmobiliaria para dejar el DNI antes de la visita, y poder filmar al cliente con las cámaras de seguridad
Fuente: Vida de Lanus