La Corporación de Empresas Inmobiliarias de Rosario (CEIR) presentó un informe que marca que desde la devaluación del 2002 hasta ahora, la mejor inversión fue el ladrillo. Según se detalla, el valor inmobiliario tuvo una escala ascendente con márgenes positivos hasta el día de la fecha, en comparación con otras inversiones.
“Lo que marca el informe es que en definitiva la inversión inmobiliaria, a partir de enero del año 2000 y comparándola con los demás tipos de inversiones, se recuperó mucho más que otros activos”, señalaron desde la Corporación de Empresas Inmobiliarias.
El análisis se titula “Ladrillos, el refugio más seguro” y da cuenta de la Evolución de los valores de alquiler y de venta de inmuebles para vivienda y otras inversiones posibles como oro, trigo, maíz, soja, sorgo, dólares y plazo fijo. En el informe, que fue elaborado a pedido de CEIR por la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (UCEL) y un grupo de profesionales especializados en economía y estadística, se analizan las variables mencionadas en el marco de la crisis de la última década.
Con el objetivo de determinar cuál es la mejor opción a la hora de invertir, se analizó y comparó la evolución en los valores de inversiones inmobiliarias (tomando de referencia un inmueble “tipo” de dos dormitorios, sin cochera, usado, con vista al frente y de aproximadamente 60m2), en relación a otras inversiones.
Según indica el informe se tomó cada variable en forma individual y se las comparó entre sí. “De esta manera, los métodos estadísticos aplicados permitieron demostrar que, sin lugar a dudas, la inversión inmobiliaria resultó la mejor opción al momento de destinar recursos monetarios de forma segura y redituable a largo plazo, ya que durante el periodo estudiado ésta fue aumentando su valor de manera constante, siendo la única que genera renta”.
Valores inmobiliarios a través del tiempo
En base a la información publicada, en los últimos diez años, la inversión en ladrillos fue la menos volátil y la que ofrece una mayor seguridad al inversor además de una renta constante. De hecho, un departamento dos dormitorios, sin cochera, usado, con vista al frente y de aproximadamente 60m2, pasó de 41 dólares en 2001 a costar alrededor de 90 mil dólares en enero de 2011.
“Durante la convertibilidad se mantuvo estable el valor de venta de un departamento tipo rondando los 41 mil dólares. Desde enero de 2001 a diciembre de 2003 comenzó a fluctuar para luego incrementarse paulatinamente, consolidándose la corriente alcista hasta la actualidad”, explica.
El informe hace una comparación del valor inmobiliario con el Plazo Fijo, del cual se deriva que si bien las dos inversiones se mantienen constantes hasta el año 2002, a partir de allí, el inmobiliario comienza su escala ascendente con márgenes positivos hasta el día de hoy. En cambio, el plazo fijo no pudo incrementar su tasa respecto a la del año 2000, debido que con la fuga de capitales, la devaluación y el Corralito, el sistema financiero local perdió credibilidad y los inversores comenzaron a buscar otros refugios de valor.
Mercado Inmobiliario. Oportunidad que se multiplican
Haciendo hincapié en el mercado local, el análisis de CEIR indica que se viene dando un crecimiento sostenido de la construcción desde finales de 2010.
Durante el primer trimestre del año, el municipio otorgó premisos de obra en distintos puntos de la ciudad. De acuerdo a los registro, los aumentos fueron del 20 % durante los primeros tres meses de 2011 y tuvieron un importante efecto interanual.
“Siguiendo la tendencia en alza, en el país la compra-venta de inmuebles progresó durante el primer período del año, entre un 15 y un 20 %, alentadas principalmente por los buenos rindes de la cosecha agraria que volcó su inversión nuevamente hacia este rubro”, se informa.
En Rosario las operaciones inmobiliarias crecieron un 6 % en el primer trimestre, y continúa la tendencia de los departamentos de 1,2 y 3 ambientes que son los más buscados por los inversores. De esta manera la actividad inmobiliaria en lo que va del año, refleja signos positivos y se estiman pronósticos alentadores para el resto de 2011.
El ladrillo. Una inversión sólida y rentable
Los especialistas remarcan que en comparación con otras inversiones, la actividad inmobiliaria siempre se recupera más rápidamente que otros sectores, como fue en la crisis de 2001, específicamente entre abril y mayo de 2002, meses en que se permitió salir del corralito para comprar inmuebles y batieron récord de venta cuanto este tipo de inversión se instaló en la población, frente a la incertidumbre sobre las demás opciones.
Hoy en día, el mercado de inmuebles ha dado un vuelco mayor, llegando al punto de estar a la par con las inversiones clásicas como las acciones y los bonos. No es casualidad que los argentinos nos hayamos volcado al mercado inmobiliario, utilizando el ladrillo como medio de inversión y resguardo de valor y ahorro.
“Si se estable una comparación de los rendimientos acumulados en distintas alternativas de inversión en nuestro país, tales como comodities, plazos fijos, inmuebles o ahorros en dólares, desde el 2000 hasta la actualidad, los rendimientos (en dólares acumulados medidos en términos reales) de inversión en inmueble superan los rendimientos de las demás alternativas”, explica el informe de CEIR.
Son varias las razones por las que el bien inmueble es elegido por las personas como resguardo de capital:
Es una inversión segura. Los bienes raíces son activos que difícilmente se deprecien y, por el contrario, tienden a aumentar su valor en el tiempo.
Posee una alta rentabilidad ya sea en el mediano o largo plazo. Este puede ser adquirido como resguardo del ahorro, pudiéndose alquilar o comercializar en el largo plazo y obtener una plusvalía.
Ofrecen una sensación de seguridad. En los momentos de tensión financiera, la cercanía del activo, el poder verlo, tocarlo, produce una gran diferencia en relación a otros activos de inversión.
Diversificación. El mercado inmobiliario ofrece tantas variables como posibilidades, ya sea invertir en obra nueva, comprar para alquilar, invertir en inmuebles comerciales con rentabilidad o en inmuebles de uso parcial ubicados en destinos turísticos.