Semanas atrás analizamos cuáles eran las zonas más inseguras del micro centro y de que manera afectaban los precios de venta o alquiler de los inmuebles. En esta oportunidad nos situamos en el Macro Centro de la Rosario, en la zona comprendida desde Bv. Oroño hasta Avellaneda y desde Pellegrini hasta 27 de Febrero y el Río. En base a las opiniones recogidas por los distintos empresarios inmobiliarios, dentro de la zona mencionada, las calles circundantes a la Ciudad Universitaria (Siberia) son las más inseguras.
Para el empresario inmobiliario Andrés Gariboldi de Dunod, el sector que se percibe como más inseguro es el que se encuentra más cercano a la Siberia, por la proximidad con sectores más carenciados. “En esa parte del Macro Centro es donde más cuesta cerrar operaciones de alquiler y venta de propiedades. Por lo tanto, como la demanda es menor, repercute en los valores que deben ser acordados entre las partes”, expresó.
Gariboldi señaló que ese sector cercano a las Facultades de Ingeniería, Arquitectura, Psicología y Ciencias Políticas se debería haber desarrollado al igual que sucedió con la zona de la Facultad de Medicina, donde hay una gran demanda, tanto de parte de inquilinos como propietarios.
Si hacemos un repaso por los avisos publicados en el diario, podemos ver que un departamento de dos dormitorios en Riobamba y Colón tiene un valor de 68 mil dólares. En tanto, un inmueble de características similares, en Urquiza al 2400, cuesta 82 mil dólares.
Más allá de los inmuebles para vivienda, en el sector de la Siberia se registran muy pocos locales comerciales- “Desde el punto de vista comercial es una zona muy poco significativa, a diferencia de otros lugares del Macro Centro, donde el tránsito vehicular y peatonal contrarresta el tema de la inseguridad”, manifestó el empresario.
Por su parte, Marcelo Ramasco Padilla, titular de la inmobiliaria que lleva su nombre, manifestó que siempre hubo zonas que se relegaban por cuestiones de inseguridad. “Quizá hoy se nota un poco más y de hecho hay sectores que las mismas constructoras evitan, como ocurre con la Siberia, donde los valores son sensiblemente más bajos y el público al que se apunta son los estudiantes”, dijo.
Para Ramasco Padilla, el sector cercano a la Terminal de Ómnibus (Caferatta, San Lorenzo y Urquiza) tampoco es muy buscado, aunque ha ido mejorando en los últimos años.
Sin embargo, el empresario manifestó que hay otras zonas que antes eran poco demandadas por parecer más inseguras, hoy han tenido un crecimiento muy importante, como es el caso de Pichincha, que actualmente es uno de los lugares más caros. “En ese barrio se ha ido conformando un polo gastronómico y hotelero que repercutió en el valor de las propiedades, algo impensado hace 15 años atrás”.
Otra de las fuentes consultadas fue Patricia Buffa, titular de Buffa Patricia Propiedades, quien expresó: “Hoy el tema de la inseguridad se convirtió en algo general. En aquellas zonas más cercanas a las villas miserias, el valor de las propiedades baja considerablemente y los inmuebles tardan más en ser alquilados”.
Sin embargo, la gente alquila igual si en el precio hay un diferencial. “En todo caso, los inquilinos o propietarios exigen que se coloquen rejas en ventanas y balcones o se refuerce la seguridad de la propiedad con puertas blindadas”, aclaró.
La demanda de seguridad en los edificios
En base a los testimonios recogidos entre las distintas inmobiliarias, los elementos de seguridad más requeridos son las rejas y las puertas blindadas, tanto en casa como departamentos, ya que no requieren de un costo mensual.
Según explicó Andrés Gariboldi de Dunod, en los edificios de tipo premiun se requiere de la seguridad física o de algún tipo de seguridad electrónica. En cambio, en los inmuebles que son alquilados o adquiridos por los sectores medios, se busca protección mediante rejas en los balcones o puertas blindadas.
En coincidencia con su colega, Marcelo Ramasco Padilla, señaló: “Por lo general, inquilino y propietarios piden que se coloquen rejas, ya que no puedan afrontar el costo en los gastos centrales que implica la seguridad privada”.