En 1889, el tradicional Club Atlético del Rosario trasladó sus instalaciones al predio ubicado sobre calle Córdoba y Pasaje Gould, donde se encuentra actualmente. A partir de este hecho, la zona se desarrolló en torno a las instalaciones del club hacia el sur, marcando el trazado urbano de las calles circundantes y otorgándole al sector una elegancia, un refinamiento y un estilo muy particular.
Hay que destacar que cuando Eduardo y Carlos Jewell donaron la tierra para desarrollar el club, la ciudad de Rosario contaba con una población de 50.000 habitantes, de los cuales el 40% eran inmigrantes. Durante ese período, como consecuencia de una epidemia de cólera, entre otras medidas sanitarias que se tomaron en la ciudad, se instaló la red de agua corriente que continúa hasta nuestros días. Y en 1891 se inauguraba el servicio de luz eléctrica en el centro de Rosario.
En esa época, la zona era considerada por los rosarinos como un lugar que se encontraba casi en la periferia de la ciudad. El límite del área –que continúa siendo el mismo en la actualidad –estaba dado por las vías del tranvía oeste, que corrían por lo que es hoy la calle Córdoba. Con el paso del tiempo, esta superficie comenzó a desarrollarse con fuerte influencia de los ingleses que trabajaban en la construcción del ferrocarril. Aún hoy sus pobladores recuerdan que a esta área se la denominaba “barrio de los ingleses” en los albores de 1930 – 40. La influencia tenía que ver directamente con la presencia del club Plaza Jewell, donde se mantenían intactas las costumbres de los habitantes de origen inglés. Las calles y avenidas que enmarcan a este sector hacen que la circulación vehicular sea muy rápida, lo que impide por lo tanto hacer una pausa para explorar este hermoso barrio que aparece casi escondido.
El club: puerta de un área residencial.
Plaza Jewell es la cara de una zona que es difícil de advertir a primera vista, delimitada sobre 4 ejes muy marcados. Uno de ellos es la calle Córdoba, donde se asienta uno de los costados del club y que hace las veces de barrera natural de esta área. Otro eje es la calle San Juan, que aparece como límite que encierra a este magnífico sector. Tanto Córdoba como San Juan son dos vías de tránsito rápido.
Córdoba –una avenida en ese tramo– conecta la zona oeste con el centro de la ciudad y recibe todo el tránsito obligado. San Juan, más angosta pero igual de rápida, conecta el centro de la ciudad con la zona Oeste.
Los otros dos ejes van de Norte a Sur, o viceversa. Por un lado, la calle Cafferata, también casi una avenida rápida a esa altura, y del otro lado la Avenida Francia propiamente dicha, que con su anchura da un límite a esta extensión cuyo corazón es el club.
En el medio, atravesando este sector, surgen las sorpresas: una calle Rioja sinuosa, cortada, que deja de ser Rioja; callecitas con nombres pocas veces escuchados; la calle Iriondo devenida en una especie de Pasaje, con mansiones y calles de adoquines que nos llevan con la imaginación a otros lugares... Constantemente aparecen indicios de construcciones con estilo inglés de principios del siglo pasado; algunas se perciben en su totalidad, otras lamentablemente fueron demolidas. La característica que tienen estas arterias –todas por igual– es la tranquilidad, la abundante arboleda, el poco tránsito y la sensación de que se detiene el tiempo. Esta idea tiene que ver directamente con la aparición del Club Atlético del Rosario, que transformó todas las calles que lo circundan. La extensa superficie que ocupa hace las veces de muro o entorno que protege y potencia la identidad del sector.
Vivir aquí, en alguna de las tantas casas encantadoras que se distinguen, o en un departamento de los pocos edificios construidos en el barrio, utilizando las instalaciones del club como elemento recreativo, es una óptima combinación para disfrutar del lugar.
La zona tiene identidad propia y un fuerte valor agregado. Dos elementos que pueden sostener y valorizar en el tiempo la inversión.
Rioja
La calle Rioja, yendo hacia el oeste, es una buena puerta de entrada al barrio. Cuando avanzamos cruzando Avenida Francia, se puede apreciar el cambio: Inmediatamente, el tránsito se hace más lento ya que en la esquina, al llegar a Crespo, Rioja se corta por la aparición de un muro que corresponde a uno de los laterales del club Plaza Jewell. No se puede seguir derecho; hay que tomar Crespo obligatoriamente. Esta situación hace que el tránsito sea calmo y además muy escaso.
Quien toma esta arteria es porque se dirige al club o vive en la zona, ya que al cortarse Rioja, generalmente para ir al Oeste se toma la calle Santa Fe, que es una vía rápida, ancha y directa.
Lo más destacable de Rioja en este tramo, además de la tranquilidad, es la amplitud de sus veredas, la abundante cantidad de árboles grandes que dan una sombra importante, como así también las casas de una sola planta, que son bastante uniformes. Los pocos edificios que se ven en esta área –sobre Rioja, Pasaje Burmeister y Pasaje Gould– no desentonan con el lugar gracias a la altura de los árboles, y se podría decir que a pesar de su presencia, sigue intacta esa prestancia de barrio que se distingue en todo momento.
Si trazásemos una línea recta por Rioja, atravesando el club, la misma reaparecería cerrando este circuito antes de llegar a Cafferata. Para acceder a esta arteria, hay que tomar el Pasaje Burmeister y luego el Pasaje Gould. Un camino que nos va llevando hasta retomar Rioja. En este pequeño trazo que va del Pasaje Gould a Cafferata, Rioja comienza a modificar su fisonomía lentamente, hasta llegar al límite de Cafferata. Ya no aparecen tantos árboles frondosos, pero se sigue conservando la línea del barrio en general.
Pasaje Burmeister y Pasaje Gould
Estos pasajes son una misma calle que sigue el trazado del club. Arranca en Crespo, bajo el nombre de Pasaje Burmeister y continúa doblando a la derecha donde pasa a llamarse Pasaje Gould, culminando en Córdoba. Ambos pasajes son el núcleo de esta zona. En ellos se puede apreciar la identidad y la historia del lugar. A medida que se transita, se percibe la pausa, la belleza y lo amigable del entorno. Se da una situación muy agradable cuando la calle Iriondo desemboca en el Pasaje Burmeister, obligada por la presencia de Plaza Jewell: sencillamente, se origina un paisaje urbano distinguido, exquisito, que continúa por el Pasaje Gould, donde se encuentra el ingreso principal del club. En la vereda de enfrente, asoman varias casas de dos plantas intervenidas arquitectónicamente que están en muy buen estado, acompañando perfectamente el contorno del sector.
Una calma formidable, casas importantes, poco tránsito y el verde del club... Todo lo necesario para que se forme un microclima con vida propia.
Crespo, Iriondo y las costumbres de los vecinos
Tanto Crespo como Iriondo atraviesan la zona de norte a sur y de sur a norte, respectivamente, ayudando a consolidar la armonía del barrio. El adoquín también está presente, al igual que una frondosa arboleda, sobre todo por Crespo. Se siguen sucediendo las casas y las veredas anchas, otorgándole al barrio una característica netamente residencial. En estas calles, se mezclan con las edificaciones actuales las construcciones de la época, en las que se nota claramente la presencia de una arquitectura de estilo que remite a los habitantes de origen inglés que fueron edificando sus casas. Casi todas las viviendas de la zona se encuentran en muy buen estado. No desentonan con el lugar.
Todavía se pueden escuchar los comentarios de los habitantes más antiguos del lugar sobre algunas costumbres que marcan la particularidad del barrio. La práctica más representativa que resume esta idea de área protegida, isla, o zona restringida, se daba concretamente cuando, durante mucho tiempo, los vecinos cerraban el tránsito hasta las 17 horas colocando vallas sobre la calle Iriondo, desde San Luis hasta el Pasaje Burmeister. El área quedaba cerrada e Iriondo se transformaba así en una calle peatonal. Nadie podía acceder a la zona si no entraba desde el norte, por Crespo.
Lo mejor:
Pasaje Gould
Pasaje Burmeister
Iriondo, de San Luis al Pasaje Burmeister
Crespo, de Rioja a San Juan
Atributos:
Practicidad:
La distancia con el centro se acorta notablemente por las vías rápidas de acceso: Córdoba y San Luis.
El barrio cuenta con todo tipo de servicios, comercios, escuelas y centros de salud a muy pocas cuadras.
Es casi el corazón geográfico de la ciudad, o sea que también tiene muy a mano vías hacia las distintas puertas de salida de la misma.
Calidad de vida:
Sensación de calma que proporciona el poco tránsito (en el entorno más cercano al club); vegetación abundante y uniforme.
El club es un pulmón, un aire-luz y un cable a tierra para las familias con chicos.
Es un microclima, acotado y encantador.