La geografía de Rosario ofrece algunos lugares que escapan a la traza urbana original y que sorprenden por su belleza, por estar en el lugar en el que están o simplemente porque jamás nos podríamos imaginar que existen. En este caso, es en el barrio Lisandro de La Torre, más popularmente conocido como Arroyito, donde aparece una zona pequeña y escondida, compuesta por un entramado de calles extremadamente irregulares que terminan sobre el río Paraná.
Este lugar es único y particular porque se formó en un área especial que quedó entre el propio río, que hace las veces de límite natural; las instalaciones de la planta potabilizadora de Aguas Santafesinas que comienzan sobre boulevard Avellaneda y culminan sobre el Paraná; y el Club Sportivo Náutico Avellaneda que se recuesta sobre el río.
Es decir, el río, el club y la planta de Assa hacen que este lugar este casi escondido y que tenga numerosas particularidades que lo convierten en un sitio especial. Con un trazado irregular, calles cortas, onduladas, sinuosas o una calle extremadamente larga, con adoquines de un lado y asfalto del otro; y con la presencia del río en forma permanente.
Casas bajas, árboles y tranquilidad
La mejor manera de apreciar esta zona es accediendo desde el sur hacia el norte; desde el centro hacia Arroyito. Se toma la avenida Luis Candido Carvallo hasta el primer semáforo, en calle Echeverría y se dobla por la misma hacia la derecha. Se pasa frente a las instalaciones de ASSA y se choca con la calle Juan José Paso, se vuelve a doblar a la derecha bordeando la planta de aguas unos metros hasta que la propia calle finaliza y el camino obliga a tomar a la izquierda, calle Ricardo Thuella, donde inmediatamente aparece un pino en una pequeña rotonda que hace las veces de puerta de ingreso a este recorrido tan singular. Generalmente, no prestamos atención a esa rotonda porque en realidad no se ve lo que hay más allá, seguimos de largo hacia el Norte, pero si doblamos hacia la derecha de la rotonda, yendo hacia el río, aparece la continuación de la calle Del Valle Ibarlucea que a esta altura cambia de mano y se llama Del Valle Ibarlucea Sur. Al avanzar inmediatamente se abre una curva que nos impide ver dónde termina. Y es allí, justamente donde comienza este recorrido que avanza en forma sinuosa y extensa hacia el río.
Veredas anchas, árboles grandes y añejos, casas bajas, muchas de ellas con jardín en el frente y verde, mucho verde. El recorrido no es recto, es sinuoso y desemboca en una calle ancha y breve, la calle Thompson, que se recuesta directamente sobre el río. Sobre esta calle se encuentran cinco casas, de dos plantas como en casi todo el barrio, con vista franca al río. En frente se halla un amplio mirador, similar a una mini costanera, donde se puede caminar y apreciar el río. El plus lo da la marina del club que hace mucho más glamoroso el paisaje donde se pueden observar los veleros estacionados, uno al lado del otro, con un camino muy agradable lleno de palmeras que se mete en el río y protege a las embarcaciones. La calle Thompson culmina en la esquina, en la intersección de la cortita y desigual calle Del Valle Ibarlucea Norte. Inmediatamente, hacia la derecha aparece la calle Neptuno donde se repite la misma arquitectura, la misma arboleda, pero del lado del río aparecen las instalaciones del Club Sportivo Náutico Avellaneda y las calles comienzan a acortarse, con profundas ondulaciones, continuando la geografía de la barranca. Aquí las calles son muy cortas, de empedrado, dando culminación al recorrido en un natural cul de sac muy espacioso frente a uno de los ingresos del club (es el acceso a la marina), sobre Neptuno, con una inclinación pronunciada, donde aparecen casas de dos plantas y hasta un edificio de cinco pisos que por la irregularidad del terreno no parece de esa altura.
Para tener en cuenta:
Es un lugar que parece detenido en el tiempo con casas que marcan la época de esplendor de la clase media rosarina en la década del 50 - 60. La fachada sobre el río en la calle Thompson es la culminación de una zona distinta, con una vista espectacular. Es la que se lleva todos los aplausos.
Un lugar que por su entorno, su tranquilidad, sus límites naturales, su geografía tan particular; y su manera de ingresar, es distinto. Parece una pequeña urbanización abierta con características de barrio cerrado.
La cercanía del río es su elemento más atrayente, pero también es interesante destacar la comodidad que puede significar el uso de las amplias instalaciones del Club Náutico Sportivo Avellaneda que hacen que por la distribución de las calles y las casas, el club aparezca integrado a la geografía del lugar. Casi como una extensión del patio de estas hermosas residencias.
Para apreciar este recorrido lo mejor es hacerlo caminando.
Una zona con muchos atributos para cotizarse bien.
Puntos que cotizan: (recuadro)
Tranquilidad
Veredas anchas
Arboleda abundante y añeja
Mirador sobre el río
Vecindad del club
Rápido acceso: 2 cuadras de Bv. Avellaneda
Arquitectura uniforme