La empresa Aguas Santafesinas comenzará a planificar reuniones con la Asociación Empresarios de la Vivienda y con la Cámara Argentina de la Construcción para evaluar en conjunto de qué manera se puede implementar un uso racional del agua en este sector. En el ámbito municipal ya se aprobó una ordenanza del concejal Eduardo Falcón mediante la cual se impulsa que en los edificios públicos municipales se usen tecnologías que ahorren agua.
Los números son contundentes:
No hace falta explicar demasiado cuáles son las consecuencias que sufrimos por la falta de agua. Dan cuenta de ello las numerosas crisis hídricas que se han ido produciendo en distintas localidades de nuestro país durante los últimos meses. La más impactante se dio en Córdoba: el lago San Roque de Carlos Paz totalmente seco; multas aplicadas por los municipios ante el derroche de agua; prohibición de regar los jardines, entre otras medidas que se tomaron para paliar la falta de agua.
Rosario no vive esta situación porque tiene la suerte de contar con un magnifico río como es el Paraná, lo que no significa que el recurso sea infinito y no se agote.
Los hábitos culturales tan arraigados en nuestra población indican que en Rosario se consumen de 500 a 600 litros de agua por día, mientras que en Europa esa cifra no supera los 150 a 200 litros por persona y por día. Un consumo mayor está penado con multas muy altas, en algunos casos similares a las aplicadas por infracciones de tránsito.
El cuidado y ahorro del agua es una temática que ya se está instalando en la agenda de todos los sectores de la comunidad, tanto en el ámbito público como en el privado, y el sector de la construcción no queda ajeno a esta realidad.
El sector público:
En 2009 fue aprobada la ordenanza del concejal Edgardo Falcón que impulsa el uso de tecnologías que sirvan para ahorrar agua en los edificios públicos municipales.
Mediante el decreto, el edil socialista le encomienda al Departamento Ejecutivo Municipal que elabore un plan para la instalación de " tecnología ahorradoras de agua " en edificios municipales y públicos. En el mismo, se describen, entre otras técnicas a utilizar, grifos de los aparatos sanitarios que dispongan de temporizadores u otros mecanismos similares de cierre automático para dosificar el consumo de agua, limitando la descarga a un litro de agua. Por otro lado, el mecanismo de accionamiento de la descarga de cisternas de los inodoros que limite el volumen de descarga como máximo a seis litros, disponiendo de la posibilidad de detener la descarga o de un doble sistema de descarga (para líquidos o sólidos, según el caso).
El consumo domiciliario de elementos de grifería es del 32,6%, al tiempo que solamente el de los inodoros alcanza el 27,7%. Sólo el casi 40% restante es el que se utiliza para consumo humano.
"Con este tipo de problemáticas generalmente sucede que en principio, desde algunos espacios, se minimiza su importancia. Particularmente en Rosario, teniendo entre sus riquezas naturales al inmenso Río Paraná”, indicó Falcón.
“Sin embargo –afirma el concejal–, ya son cuatro las provincias argentinas con serios problemas en la provisión de agua. El dato no es desconocido: el 70% de nuestro cuerpo está constituido por agua, al igual que el 70% de la superficie terrestre. Tan evidente es esta realidad, que daría la sensación de que a veces se nos olvida su importancia”. Para Falcón, “desde esta iniciativa, al igual que con todas las que trabajan en el mismo sentido (recordar "pistolas de agua”), se puede llegar a construir un contexto de consumo responsable, donde el respeto por la naturaleza se vuelva masivo. Puede parecer una verdad de perogrullo: pero el planeta que dejemos será el que deberá disfrutar o padecer nuestra posteridad”.
El sector privado:
Desde el sector privado, el Lic. Guillermo Lanfranco, gerente de Relaciones Institucionales de Aguas Santafesinas S.A. (ASSA), aprueba la normativa originada a partir de la iniciativa del concejal Falcón.
“Si esta reglamentación se incorporara al reglamento de edificación municipal, sería un aporte muy interesante para ahorrar agua y valorar este recurso tan vital”, sostiene Lanfranco.
Para el funcionario de ASSA, “este tipo de normativa se podría aplicar por ejemplo, en el uso comercial que se le da al agua, como sucede en los centros comerciales, clubes, restaurantes, sanitarios públicos… tal es el caso de los shoppings, que utilizan grifería que se adapta a estos requerimientos. Existen 65.000 cuentas no residenciales en las 15 localidades donde ASSA provee el servicio, aunque la gran mayoría de esos usuarios corresponde a la ciudad de Rosario”. Una posibilidad, indica Lanfranco, sería reglamentar el uso racional del agua en las construcciones nuevas y ver de qué manera se puede adaptar la normativa a las construcciones existentes. Para el caso de las cuentas residenciales, Aguas Santafesinas provee del servicio a 612.000 usuarios.
En cuanto a las acciones concretas que la empresa prevé para la construcción de nuevos edificios, está la que toda conexión nueva de agua sea con medidor. Es una decisión de la empresa que se ejecutará en el transcurso de este año.
Para ASSA, esta medida va a generar un ahorro importante de agua porque implica –como sucede desde hace años en diversos países extranjeros–, que el consumo no sea de canilla libre. Se pagará lo que se consume, como sucede con la luz y el gas. Respecto de los artefactos, Lanfranco señala que “es posible que en las viviendas se pueda cambiar la grifería, pero en el caso de los inodoros es más complejo, porque los artefactos que se ofrecen en el mercado son difíciles de adaptar a estas medidas de consumo”.
En los países donde el agua es un elemento cada vez más escaso, el ahorro es parte de las políticas de Estado que se expresan en acciones concretas. Y el sector privado acompaña fuertemente estas acciones, como es el caso de la construcción.
En cuanto a la política de ASSA, Lanfranco destaca que “es un tema que está siempre en la agenda y sobre el cual venimos trabajando permanentemente desde hace muchos años. Lamentablemente, en otras ciudades se instala el tema como consecuencia de las crisis hídricas que se van produciendo”.